El Jueves 27 de Septiembre de 2012 falleció el Arq. Luis Isaía, quien fue un Presidente del Club en varias oportunidades.

Esta es una autobiografía escrita por él en el Blog del Club.

 ISAIA

Nací en el 42 y hasta los 12 años viví en Hernando Recibido de Arquitecto, me fui a trabajar y luego a vivir a Monte Maíz, en el sud este de la Pcia de Cba, y a 285 Km. de Embalse, lugar en el que todavía trabajo y resido- Con la náutica, lamentablemente empecé tarde, pasando los 45, a pesar de que toda mi vida tuve ganas de aprender a navegar y volar. Todavía tengo guardado en mis papeles, un diseño bastante modesto de mi época de estudiante, de un velero que se podía guardar en un placard, pero por distintas razones, fundamentalmente económicas, no se pudo dar , hasta que un año me decidí y pude comprar un Pampero. Imagínense Monte Maíz 20 y pico años atrás, con quién podía hablar de barcos!!. Francamente me sentía como Adán. Como mis conocimientos eran nulos, ya que jamás había tomado ninguna lección, hice armar el barco en mi presencia y dibujé todos los pasos y nudos, lo desarmé y lo llevé a Carlos Paz, donde logré armarlo y partí. Partí pero no pude volver. Allí me di cuenta de que había que estudiar un poco. Fue así que me compré un libro lleno de términos desconocidos y de a poco fui aprendiendo los rudimentos de la navegación. Ya ese primer verano lo llevé a Brasil y lo tiré al mar y el mar casi me tira a mi. Luego del Pampero y dos años de duro autoaprendizaje pasé al Sandokán ( un Alba 19) que me parecía un portaaviones al lado del otro y me dio muchas satisfacciones. Con él estuve 5 años, otros tantos viajes a Brasil y muchos libros. Ya mi relación con el agua había mejorado substancialmente y nos tratábamos mejor. Pero me iba haciendo grande ( en todo sentido) y el Alba me quedaba chico . Yo no sé si alguno de Uds. Trató de usar el baño compartimentado de un Alba. Pero significaba una serie de contorsiones que mi volumen no me permitían y mi dignidad se negaba a hacerlo con el tambucho abierto y medio cuerpo afuera, así que cuando pude me pasé a este Aloha 26, modelo 1992, el Tucán, (mentado en los siete mares y hoy, luego de las tres regatas, objeto de peregrinación y culto en el club).

 

Dije al principio que lamentablemente empecé tarde y lo siento así, por que la náutica, al menos para los que somos de tierra adentro, tiene entre otras cosas, el encanto de hacernos vivir fantásticas aventuras en pocas hectáreas de agua, de soñar viajes increíbles con el barco que las circunstancias nos dio (y que probablemente jamás realizaremos), pero que nos permite esperar el fin de semana con otra ilusión y encontrarnos con amigos que comparten nuestra quimera. Hoy tengo 66 y me cuesta más cazar una escota, pero tengo un nieto. Y ese colorado, que todavía no sabe lo que es la proa de un barco, si logro infectarlo lo suficiente, es el que tocará los puertos que yo imaginé, pero a los cuales no pude arribar.
 
Arquitecto Luis Isaia
 
Origen de la autobiografía: Blog del Club
 

 

 

300
300
Joomla Templates by Joomla51.com